Las palabras son acaso duplicaciones nuestras

Comencé a leer este libro sin ninguna expectativa, sin saber qué esperar, sin saber que sería uno de mis favoritos del año. Me atrevo a reseñarlo aquí porque en algunos de sus pasajes alude a la palabra.

“Las palabras son el diablo, creemos que sólo dejamos salir de la boca las que nos convienen, y de repente aparece una que se mete por medio, no vemos de donde surge, no era allí llamada, y, por causa, que a veces después tenemos dificultad en localizar, el rumbo de la conversación muda bruscamente de cuadrante, pasamos a afirmar lo que antes negábamos, o viceversa.”

Lo que concluyo. En nuestras palabras estamos visibles, duplicados. Percibir, codificar y clasificar las palabras de los demás nos ayudará saber un poco más de ellos. Cuidado con lo que decimos, ya que esto nos representa.

¿Qué harían si en su misma ciudad encuentran a su doble, a su igual en todo?

La historia versa de un hombre, quien descubre en la ciudad a otra persona idéntica a él; incluso mismas cicatrices. Máximo Tertuliano Afonso entra en la disyuntiva de si debe conocerlo o no. Lo hacen e involucran a sus parejas, entonces se desenvuelve una trama de la cual  Saramago vertiginosamente –excitante para mí– nos descubre en sus páginas destinos que se bifurcan. En el intermedio el autor dilucida sobre la identidad de las personas y  nuestra unicidad; grandes párrafos dedicados al sentido común, como algo que naturalmente nos habita. Entre “posos” podemos encontrar reflecciones sobre la naturaleza humana y su condición racional.

El sentido de las palabras

“…es algo que siempre está sucediendo, lo que nos salva son los filtros que el tiempo y la costumbre de oír van tejiendo en nosotros, Qué filtros son esos, Son una especie de coladores de la voz, las palabras, al pasar, siempre dejan posos, para saber lo que de verdad nos han querido comunicar hay que analizar minuciosamente esos posos, Parece un proceso complicado, Al contrario, las operaciones necesarias son instantáneas, como un ordenador, aunque nunca se atropellan unas a otras, todas llevan un orden, derechas hasta el final, es una cuestión de entrenamiento.”

Existe una película basada en este libro: ENEMY, que, como siempre, es discutible si le hace honor o no, pero sin duda el final es mucho mejor en el libro, pequeños detalles que hacen del libro un desenlace mucho más provocador.

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