historia

Una las de memorias que guardo de mi padre es cuando leía su libros en cama a la luz de una vela. Pocas cosas conservo de la separación: un álbum fotográfico, el nintendo y un libro: La Fuerza de las Palabras, del Selecciones del Reader´s Digest.

No he leído todas las novelas que hay que leer, no soy leedor inquisidor. Leo los temas que me interesan. Ahora mis libros son sobre palabras, ideas, cosas, diseño y creatividad. Bendita la ignorancia, ya que en ella invento.

Soy hombre de pocas palabras, más bien de verbos, de acciones buenas y malas. Hago. Soy escuchante más que parlante. Mi palabra favorita: crocante; porque suena como se rompe al pronunciarla. Me gustan las palabras porque en ellas se guardan las ideas, los conceptos, las historias y la creación. Uno de mis libros favoritos: Diccionario de ideas afines de Fernando Corripio; tenía que ser, palabras.

El proyecto unapalabra nace de una conversación. Me encontraba en una mesa de la Universidad de Guanajuato hablando con Miguel –Así, sin apellidos– quien se dedica a las letras y entre las palabras que se aludieron permaneció: metagrafo. Con la inmediatez de la información indagué y me interesé. El regreso a casa fue muy feliz, un camino boyante y en pausa a mi vida. unapalabra nació el viernes 19 de agosto de 2011, imprudente. Entonces, un momento de mucha FELICIDAD, más la nocencia [sic] de los metagrafos fue que nació FELICIDA:D

unapalabra es una interconexión entre un viaje–un día imprudente–una conversación con Miguel. Así, sin apellidos–un momento feliz–Rayuela de Cortázar–El Golem de Borges.

El resto, es historia.

Iván W.